Una áspera crítica a los planes de rescate y financiero de la administración Obama dirige The Economist en su editorial 'The Obama Rescue'. Primero por que una recuperación económica requiere de un sistema financiero en funciones y ese no es el caso actualmente. Segundo por que el plan de estabilidad financiera presentado por Timothy Geithner, Secretario del Tesoro, no va a una resolución directa y rápida y drástica frente al problema de la insolvencia de los bancos.

El editorial reconoce – en principio – que la crisis requiere de un plan fiscal – y que éste efectivamente lo es. Eso es todo en cuanto a reconocimiento. Critica las modificaciones al plan original realizadas por el Senado y la Cámara que le han quitado parte de su fortaleza anticrisis en favor de intereses sectoriales. Critica también la brecha entre el tono firme con que se anunciaron los planes, tono que sin embargo no se refleja en las modalidades efectivamente propuestas; no crea por ejemplo un 'banco malo'. En el editorial subyace la convicción de que los montos involucrados en  los papeles tóxicos son de tan gran escala que sólo medidas radicales pueden despejar el camino a la recuperación. 

Es, por supuesto, una crítica ex-ante. Queda todavía mucho por ver. Pero, cualquiera sea el calendario e impacto que tenga la ejecución de los programas – la crisis actual, como bien señala el presidente Obama, avanza aceleradamente. Destruye unos 20 mil empleos diarios en promedio sólo en Estados Unidos. Tal vez no haya tiempo para esperar un nuevo sistema financiero  -  acorde a las ideas de The Economist -  cuando la brecha creada por los activos tóxico  es evaluada en US$ 2 billones. Y la urgencia tipo S.O.S es la creación de empleo.